El petróleo saudí está dejando de llegar a muchas refinerías europeas a raíz del cierre del oleoducto Este-Oeste que recorre la península arábica.
La decisión de Riad es consecuencia directa de un ataque con drones que dañó la infraestructura de bombeo y provocó el cierre total del estratégico oleoducto Este-Oeste. El famoso plan B saudita, contemplado desde hace más de 40 años no contó con los hutíes.
Dicho oleoducto, con una capacidad de 7 millones de barriles diarios, ha desempeñado hasta ahora un papel estratégico al permitir evitar la ruta marítima a través del estrecho de Ormuz, una zona de alto riesgo.
Según fuentes del sector y estimaciones de la agencia AP, las reparaciones de la infraestructura dañada podrían prolongarse entre tres y cinco semanas.
Ante esta situación, Arabia Saudí ha comenzado a tomar medidas para aumentar el volumen de exportaciones de crudo a través del estrecho de Ormuz. El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, ha anunciado que la Marina estadounidense está escoltando numerosos buques mercantes por el corredor marítimo cercano a Omán para respaldar las exportaciones saudíes.
Sin embargo, el incremento de los envíos desde el Golfo Pérsico se enfrenta a importantes obstáculos logísticos, como la limitada disponibilidad de petroleros y el fuerte aumento de las tarifas de flete.
A finales de la semana pasada, las tarifas de fletamento de petroleros desde puertos saudíes hacia China superaron el millón de dólares. Las tensiones en el suministro también se ven agravadas por la escalada de la crisis en Libia, donde la compañía estatal National Oil Corporation (NOC) ha suspendido la producción en los yacimientos petrolíferos de Hamada y Al-Tahara. El cierre de estos yacimientos libios es consecuencia directa del bloqueo de oleoductos por parte de manifestantes, lo que ha llevado a la NOC a advertir sobre la posible declaración de fuerza mayor.
La situación del mercado petrolero se complica aún más debido a las labores de mantenimiento previstas en Kazajistán y a las continuas interrupciones en la producción de combustible ruso derivadas de la guerra en Ucrania.