La situación en Irán se enquista en un eterno día de la marmota con una nueva prorroga al alto el fuego planteado para llevar a cabo las negociaciones del fin de las hostilidades.
Un alto el fuego que ha pasado por varias circunstancias negativas como los incesantes bombardeos israelitas sobre el Líbano o el “doble cierre” del estrecho por parte americana.
En este sentido esta tarde ya se veía lejana la posibilidad de una nueva ronda de conversaciones entre Irán y EEUU en Islamabad, Pakistán, sigue en el aire, tras las amenazas cruzadas en las últimas horas.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, iba a viajar a Pakistán este martes por la mañana pero retrasó su partida, sin que se haya fijado una nueva hora, mientras aumentaba la incertidumbre sobre si se celebrará la segunda ronda de conversaciones.
Vance tenía previsto haber salido ya de Washington con destino a Islamabad pero la República Islámica no se ha comprometido todavía a enviar una delegación a la capital paquistaní. Por la parte iraní, el portavoz de Exteriores del país, Ismail Bagaei, enfrió las expectativas al afirmar que Irán no tiene planes de acudir a Islamabad. El presidente Masud Pezeshkian denunció que Estados Unidos busca la rendición y avisó que "los iraníes no se someten a la fuerza".