Naciones Unidas da por perdida la meta de frenar el calentamiento en 1,5 grados sin pasarse. El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026, «El punto de retorno», del PNUMA, concluye que un rebasamiento significativo del límite ya es inevitable tras décadas de acción insuficiente. Se publica antes de la cumbre climática COP31, que se celebrará el mes próximo en Antalya (Turquía).
El secretario general, António Guterres, admitió que el mundo ya no puede evitar superar ese límite, pero insistió en que rebasarlo no equivale a rendirse. Su propuesta consiste en mantener el exceso lo más pequeño y breve posible y devolver las temperaturas por debajo de 1,5 grados antes de que acabe el siglo.
El nuevo plan se apoya en un escenario de «rebasamiento mínimo posible». Prevé que el calentamiento alcance su máximo, entre 1,7 y 1,8 grados, hacia mediados de siglo y que luego baje hasta 1,5 grados o menos en 2100, con en torno a un 50% de probabilidades.
Para lograrlo, el informe fija metas exigentes. Las emisiones tendrían que caer un 18% en 2030, un 45% en 2035 y un 69% en 2040 respecto a 2025, casi un 6% cada año. Los compromisos nacionales actuales quedan muy lejos: aplicados por completo, recortarían entre un 11% y un 15% de las emisiones en 2035. Con las políticas vigentes, la previsión es de 2,8 grados para 2100, o 2,6 si se cumplen los compromisos, cifras que, según el informe, empeoran las del año pasado por la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París.
El PNUMA advierte de que el retraso se paga caro: cada cinco años sin recortar fija aproximadamente otra décima de calentamiento. Un periodo prolongado por encima del umbral podría activar puntos de no retorno, como el colapso de grandes sistemas de circulación oceánica, el deshielo del permafrost o la destrucción de los arrecifes tropicales.
Guterres pidió que sean los países del G20 quienes lideren el esfuerzo y que las economías desarrolladas aporten financiación asequible para acelerar la transición energética de los países en desarrollo. Habló de una «brecha de liderazgo» y advirtió de que los planes nacionales se quedan peligrosamente cortos.