Colombia afronta las consecuencias de un terremoto de magnitud 7,4 que ha dejado al menos 240 personas fallecidas y 668 heridas, según el último balance conocido este martes. El seísmo, registrado el lunes, afectó especialmente al oeste del país y causó importantes daños materiales.
Las labores de emergencia continúan en distintas zonas afectadas, con equipos de rescate trabajando para localizar a posibles supervivientes entre los escombros. La intensidad del movimiento provocó el derrumbe de edificios y daños en infraestructuras esenciales, incluidos hospitales, aeropuertos, servicios públicos y redes de transporte.
Cali y otras localidades del oeste colombiano se encuentran entre las áreas más afectadas. En el departamento del Valle del Cauca se concentra una parte importante de las víctimas mortales, mientras los servicios de emergencia mantienen desplegados sus dispositivos para atender a los afectados.
La situación también preocupa a las autoridades españolas. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha informado de que 164 ciudadanos españoles permanecen sin localizar, mientras se mantienen las gestiones para conocer su situación y facilitar asistencia a quienes puedan necesitarla.
El Gobierno colombiano ha activado medidas de emergencia ante la magnitud de la catástrofe y los equipos de rescate trabajan contrarreloj. Las autoridades mantienen además la vigilancia ante posibles réplicas, mientras continúan las tareas de evaluación de los daños y atención a las personas que han perdido sus viviendas.
El balance de víctimas podría aumentar durante las próximas horas a medida que avance la búsqueda en las zonas más afectadas. Mientras tanto, Colombia mantiene desplegados efectivos de emergencia y asistencia para atender a los damnificados y localizar a las personas que continúan desaparecidas.