26 ago. 2026 | Actualizado 12:25
Canarias

El mundo de las caravanas crece sin control en Fuerteventura

La falta de equilibrio comienza a generar tensiones y amenazas en muchas zonas de la costa majorera

Noticia 1

La Red Canaria

Fuerteventura, Erbani, Canarias | 26 ago. 2026 - 10:39

El debate lleva años entre nosotros, sobre todo en los meses estivales y en Semana Santa, pero es que “este último año se ha desbordado, y ya no hay como ir a determinadas playas sin que estén copadas por vehículos en todo el litoral”.

 

Este es el planteamiento de un vecino de El Cotillo, que ha visto como año tras año se cancela la vista de la primera línea de playa por la gran afluencia de vehículos.

 

El debate crece, y sobre todo porque se mezclan caravanistas locales de veraneo, personas que viven en vehículos y caravanistas que llegan del resto de Canarias, sobre todo de Gran Canaria y Lanzarote, islas donde hay más regulación y no hay “primera línea para aparcar la autocaravana”.

 

Un estudio, elaborado este 2026 por miembros de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y publicada en Journal of Outdoor Recreation and Tourism, analizó 24 playas naturales  de la costa norte de Fuerteventura, ante la presión que está sufriendo con caravanas y coches.

 

El estudio afirma que estas localizaciones, de alto valor ambiental, están perdiendo la diversidad endémica de la zona, tanto flora como fauna, y eso que incluye hábitats de interés comunitario, sistemas dunares, campos de lava, pequeñas calas y zonas relevantes para aves como la hubara canaria.

 

El problema es por tanto poliédrico, se pierde espacio para el usuario que quiere ir a la playa y se impacta sobre manera en el entorno, perdiendo ecosistemas propios de la zona.

 

El caso de Baleares

 

Las islas Baleares van por delante en el debate, pero también empezaron a sentir una presión mayor antes que Fuerteventura. En este sentido la doble vía, el alto coste de la vivienda y el auge del turismo de este tipo de vehículos llegaron a colapsar la costa y el tráfico de islas como Ibiza o Mallorca.

 

Esta combinación comienza a generar legislación como la Ley 5/2024 de control de vehículos  de Ibiza, que ha endurecido la entrada de campers y caravanas a los no residentes en la isla pitiusa.

 

Dicha legislación propiciada por el Consell Insular d’Eivissa (lo que viene a ser el Cabildo), ha consolidado la tendencia a la reducción de los vehículos que llegan a la isla, tal y como ha avanzado el presidente Vicent Marí en su discurso de apertura del Debate de Política General del Consell.

 

Ya el año pasado entre los meses de junio y septiembre, pasaron por el puerto cerca de 32.000 vehículos menos que durante el mismo periodo de 2024, lo que supone una reducción del 14,1%, datos que se consolidan este 2026.

 

Esta tendencia se ha intensificado aún más durante el inicio de la temporada de 2026. Entre los meses de mayo y junio han llegado a Eivissa 958 caravanas menos que en el mismo periodo de 2024, lo que supone un descenso del 75,8%. Solo durante el mes de junio se registraron 177 caravanas, muy lejos de las 627 que desembarcaron durante el mismo mes de 2024.

 

La encrucijada majorera y la “trampa” de Tráfico

 

Tal como pasa en Baleares el problema en Fuerteventura está directamente relacionado con la falta de equilibrio, entre la norma y el derecho de uso, de caravanistas y del resto.

 

La famosa directiva 8V74 de la Dirección General de Tráfico, que permite aparcar a cualquier vehículo y pernoctar en su interior sin mientras esté estacionado legalmente es el argumento utilizado para generar “la trampa”, que es permanecer en un lugar dentro de un vehículo, ya sea para veranear en primera línea o para vivir “en primera línea”, ya que “acampar está prohibido fuera de las zonas autorizadas”, según la norma.

 

Todas estas circunstancias demandan debate, porque hay mucha gente perjudicada, gente que afirma “que ir a la playa ya es un suplicio, con tanto coche ocupando el espacio”, un debate sosegado, de ordenación y de concienciación.

 

Pero además de gente perjudicada hay un ecosistema perjudicado. El estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria propone que entre El Cotillo y Corralejo puedan acceder 159 plazas de vehículos al día, parece una quimera, porque  seguramente que cualquier día de verano no baja de 4.000 coches, furgonetas y caravanas transitando por esa zona. Algo estamos haciendo mal