Coalición Canaria (CC) en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria considera que los últimos sucesos acaecidos en la ciudad evidencian que la seguridad es un "problema real", frente al "relato de normalidad" que defiende la alcaldesa socialista, Carolina Darias.
Así lo ha expresado este martes en un comunicado el edil de CC, David Suárez, al referirse a los dos apuñalamientos ocurridos este fin de semana en Tamaraceite y Guanarteme, a los que se sumaron una agresión grupal en el entorno de Santa Catalina la madrugada del domingo, unos hechos que, según ha recalcado, se suman a otros episodios de gravedad registrados en los últimos meses y que "están generando una creciente preocupación social".
"Las Palmas de Gran Canaria siempre ha sido una ciudad segura, pero la seguridad ha pasado a ser un problema cuando antes no lo era. Lo que no puede hacer el gobierno municipal es seguir negando la evidencia mientras aumentan los hechos violentos y los vecinos trasladan su inquietud en todos los barrios", refiere Suárez. Para Coalición Canaria, la situación es todavía más preocupante porque la Policía Local "continúa soportando una evidente falta de efectivos y de medios para prestar el servicio en las mejores condiciones".
"No podemos seguir con una plantilla infradotada. No podemos seguir teniendo una escala de mando prácticamente en cuadro, con una escasez evidente de comisarios, subcomisarios e inspectores. No podemos seguir improvisando mientras la realidad en la calle es cada vez más compleja", advierte el portavoz municipal de CC.
El edil nacionalista ha criticado que continúe "el problema del abono de las horas extraordinarias y de la productividad" y ha subrayado que "no se puede exigir un esfuerzo permanente a los agentes y, al mismo tiempo, incumplir los compromisos adquiridos con ellos". Suárez ha reprochado al gobierno de Darias que no haya cumplido "una de las grandes promesas del actual mandato: una comisaría de Policía Local por cada distrito de la ciudad" y le ha instado a "abandonar la autocomplacencia y reconocer que los actuales indicadores y los últimos acontecimientos obligan a adoptar medidas urgentes". "No se trata de generar alarma, sino de afrontar la realidad.
Los vecinos quieren vivir tranquilos y los profesionales de la seguridad necesitan medios humanos, una estructura de mando adecuada y unas condiciones laborales dignas para desarrollar su trabajo. Lo irresponsable sería seguir actuando como si no estuviera pasando nada", ha aseverado.